El caso «Maricarmen» actúa como espoleta que saca a la luz algo más que un desahucio, pone en el foco el deterioro constante impulsado desde el poder de un modelo de sociedad mínimamente equilibrado. Invita a poder afirmar sin ningún tipo de duda el encontrarnos ante un sistema fallido para la inmensa mayoría de la sociedad y solo beneficioso para unos pocos, los poderosos.
Para leer todo el artículo de opinión pulsar en la imagen
